Plan de la “Burbuja Trans-Tasmania” para futuros vuelos aéreos

Australia y Nueva Zelanda están planeando una “burbuja para los viajes”, o corredor seguro, que permitirá el flujo de personas entre los dos países vecinos en medio de la pandemia mundial de coronavirus.

Ambos han limitado severamente los viajes internacionales para evitar la propagación del covid-19 y después de la cuarentena empiezan a levantar tímidamente las restricciones que impusieron.

Sin embargo, si tiene éxito, esta “burbuja” podría crecer para incluir a más países que como ellos tienen un número de casos bajo.

En un esquema más amplio se incluiría a Canadá y otras economías asiáticas para mantener funcionando las cadenas de suministro y los viajes de negocios.

Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda revelaron sus planes el martes para establecer una “burbuja para los viajes trans-Tasmania”, aunque no se dio un plazo para ponerla en marcha.

Esta zona libre para viajar podría proporcionar enormes ventajas a ambas naciones, que adoptaron fuertes medidas para contener el virus.

Actualmente, imponen una cuarentena de 14 días a los pasajeros de llegadas internacionales.

Pero los viajeros de esta área segura no tendrían que pasar esa cuarentena antes de seguir su viaje.

“La realidad es que el mercado global de viajes atraviesa un momento muy difícil. En nuestra región esta ruta trans-Tasmania puede funcionar”, dijo Simon Westaway, director ejecutivo del Consejo Australiano de la Industria del Turismo.

Qantas, la aerolínea más grande de Australia, quiere comenzar a usar la burbuja de viajes una vez que se reanuden los vuelos nacionales en Australia.

“Esperamos que pueda establecerse como un modelo para abrir poco a poco la red internacional cuando varios países tengan bajo control los contagios de covid-19”, dijo el director ejecutivo de la aerolínea, Alan Joyce.

Según Joyce, Nueva Zelanda es la segunda mayor fuente de turistas para Australia, mientras que Australia es la mayor fuente de turistas para Nueva Zelanda.

El proyecto supondría que los australianos pasarían a tener un destino al que volar de forma cómoda y segura, y viceversa.

Joyce espera que la burbuja de viajes se pueda extender a más países si tiene éxito.

“Si la idea de la burbuja de Nueva Zelanda cobra fuerza y nos sentimos cómodos con eso y funciona bien, entonces se podría implantar un enfoque similar con los mercados en los que los países tienen la pandemia de covid-19 bajo control”.

Chris Roberts, director ejecutivo de la junta de turismo de Nueva Zelanda, Industry Aotearoa, dijo que son necesarias medidas de seguridad sanitaria correctas y un mejor uso de la tecnología para que el proyecto pueda funcionar.

“Si Nueva Zelanda y Australia demuestran que esto puede funcionar, entonces es probable que se adopte en más lugares”.

“Pueden pasar entre 12 y 18 meses antes de que volvamos a abrir las fronteras”, dijo.

Roberts espera que la burbuja de viajes incluya a sus vecinos de las islas del Pacífico, ya que dependen en gran medida del turismo.

Después de eso, “Nueva Zelanda probablemente miraría a lugares como Taiwán, Hong Kong, China y Corea del Sur que están teniendo éxito en la lucha contra covid-19 como los próximos lugares para restablecer vínculos”.

Australia y Nueva Zelanda también forman parte de una “burbuja comercial” más grande.

Con ella buscan acordar pautas para viajes de negocios esenciales.

Este grupo más amplio incluye a Canadá, Corea del Sur y Singapur.

El objetivo del grupo es reanudar el flujo de bienes, servicios y personas clave.

Según un comunicado conjunto, el plan incluye “pautas para permitir, de manera excepcional, los viajes transfronterizos esenciales para fines tales como el mantenimiento de las cadenas de suministro mundiales, incluidos los viajes de negocios esenciales”.

Los países también quieren un procedimiento aduanero de seguimiento rápido en artículos esenciales como alimentos y suministros médicos, y reiniciar las redes logísticas a través del transporte aéreo, marítimo y terrestre.