De que se trata la ley de seguridad que China impone en Hong Kong

La nueva y amplia ley de seguridad nacional que China ha impuesto en Hong Kong con el objetivo de acabar con la oposición al gobernante Partido Comunista en la antigua colonia británica, es tan “devastadora” como temían algunos críticos, dijo el miércoles 1 de junio un activista de derechos humanos.

Concebida en secreto y aprobada el 30 de junio sin comentarios significativos de autoridades de Hong Kong, la ley establece un vasto aparato de seguridad en el territorio y otorga amplias facultades a Beijing para reprimir una variedad de crímenes políticos, entre ellos el separatismo y la colusión.

En lo que inicialmente parecía ser una prueba incipiente de la ley, un hombre fue arrestado el miércoles después de desplegar una bandera de Hong Kong durante las protestas y la policía dijo en Twitter que se le había detenido por “violar la #LeydeSeguridadNacional”. Se trató de “el primer arresto desde que se promulgó la ley”, dijo la policía. Pero un acercamiento a la banderola parecía mostrar palabras en letra pequeña que, traducidas, decían “no a la” al costado de “Independencia de Hong Kong” en letras más grandes. No quedó claro si la policía lo había notado.

Es probable que la ley inaugure una nueva era para Hong Kong, dicen los expertos, en la que las libertades civiles queden muy restringidas y la lealtad al partido sea crucial. “Considerándolo todo, esta es una toma de posesión de Hong Kong”, dijo Jerome A. Cohen, un profesor de derecho de la Universidad de Nueva York que se especializa en el sistema legal chino.

Aquí hay una guía sobre las nuevas reglas.

La ley impone a los manifestantes penas severas que incluyen prisión de por vida

La ley de seguridad, que comprende 66 artículos en más de 7000 palabras, está dirigida directamente a las enérgicas protestas antigubernamentales que han convulsionado a Hong Kong en el último año y prescribe severas penas a las tácticas que los manifestantes suelen utilizar.

Al llevar a cabo una campaña de meses para resistir lo que llamaron la intromisión de Beijing en las libertades civiles de Hong Kong, los manifestantes hicieron una labor para interrumpir la reputación de eficiencia y orden de la ciudad. Algunos grupos atacaron comisarías de la policía, vandalizaron comercios y restaurantes y brevemente llegaron a paralizar el aeropuerto.

Bajo la nueva ley, dañar los edificios gubernamentales sería considerado un acto de subversión que amerita cadena perpetua en casos “graves”. El sabotaje al transporte sería una actividad terrorista punible con cadena perpetua si perjudica a otras personas o causa destrozos significativos a la propiedad, pública o privada.

Los cuatro delitos principales previstos por la ley -separatismo, subversión, terrorismo y colusión con potencias extranjeras- se formulan de manera ambigua y otorgan poder extenso a las autoridades para atacar a activistas que critican al partido, dicen los activistas.

“Esta ley es para castigar a un reducido número de criminales que seriamente ponen en peligro la seguridad nacional, una espada afilada que cuelga sobre sus cabezas y servirá para disuadir a las fuerzas externas que se entrometen en Hong Kong”, dijo desde Beijing, en una conferencia de prensa el miércoles, Zhang Xiaoming, un director adjunto de la oficina del gobierno chino central para Hong Kong.

Zhang dijo que un sistema legal separado bajo las leyes continentales se utilizaría para algunos de los casos de seguridad nacional más graves e inminentes. Pero no dio detalles sobre si para ello enviarán jueces, centinelas y procuradores a Hong Kong o si los prisioneros serán extraditados a la China continental.

“La ley es devastadora porque no parece tener límites”, dijo Sophie Richardson, la directora para China de Human Rights Watch. “Los activistas de Hong Kong, acostumbrados a operar en un ambiente donde en general se respetan los derechos, ahora enfrentan un pavoroso vacío”.

Por la aprobación de la ley de seguridad china, los libros de los activistas prodemocracia fueron retirados de la Librería Central de Hong Kong (REUTERS/Tyrone Siu)

Beijing tiene ahora amplia facultad para intervenir en el sistema legal de Hong Kong

Los residentes de Hong Kong aprecian desde hace mucho el poder judicial independiente de la ciudad, una herencia del pasado colonial británico que contrasta con las cortes secretas y controladas por el partido que prevalecen en la China continental.

Bajo la nueva ley de seguridad, no obstante, Beijing se ha otorgado mucho margen para intervenir en los asuntos legales de Hong Kong, sin el escrutinio de las cortes locales ni los legisladores. La legislación instalará en Hong Kong una gran red de fuerzas de seguridad que le rendirán cuentas a Beijing y que incluye un comité de seguridad nacional en el gobierno de Hong Kong y una oficina de seguridad nacional de funcionarios de la China continental destacados en Hong Kong que manejarán casos bajo el mandato de la ley china.

Bajo la legislación, el gobierno central en Beijing puede intervenir en casos de seguridad nacional, especialmente durante crisis o si el caso es calificado como “complejo”. La ley abre la puerta a que los acusados en casos importantes comparezcan ante cortes en China continental, donde por lo general se aseguran los veredictos de culpabilidad y las penas son severas. Los juicios que involucren secretos de Estado podrían estar cerrados a los medios y al público.

La ley podría traer a Hong Kong muchas prácticas legales muy duras que son comunes en China continental, dicen los expertos. De manera amplia, la ley dice que los derechos de los sospechosos y los acusados en casos de seguridad nacional deben respetarse. Pero más allá de la presunción de inocencia, la ley no ofrece claridad sobre cuáles serían las protecciones y deja abierta la puerta al peligro de que se propaguen en Hong Kong algunas prácticas comunes y represivas por las que el gobierno central chino no se responsabiliza.

“Como sospechoso en un caso de seguridad nacional puedes pasar hasta seis meses encarcelado e incomunicado, estar sujeto a torturas, a confesión forzada, a no acceder a una defensa, amigos o familiares antes de que la policía decida procesar por un crimen”, dijo Cohen, el profesor de derecho, al referirse a las prácticas que son comunes en China continental.

El presidente de EEUU, Donald Trump, durante su encuentro con Xi Jinping en Buenos Aires en 2018 (REUTERS/Kevin Lamarque)

La ley es un mensaje de advertencia a Estados Unidos y otros países

En repetidas ocasiones Beijing ha intentado retratar los disturbios en Hong Kong como obra de países extranjeros, especialmente Estados Unidos, acusándolos de participar en un complot para sembrar el caos en China y derrocar al Partido Comunista. Los funcionarios chinos han difundido teorías de conspiración sin sustento que sugieren que los países occidentales financian y dirigen a los activistas.

Varios pasajes de la legislación de seguridad están dirigidas al rol percibido que tienen los extranjeros en el activismo político de Hong Kong.

Las nuevas reglas aplican incluso a quienes no son residentes de Hong Kong. El artículo 38 insinúa que los extranjeros que apoyen la independencia de Hong Kong o hagan llamados a imponer sanciones al gobierno chino podrían ser enjuiciados al ingresar a China continental o a Hong Kong.

La ley también dice que los funcionarios de seguridad oficial en Hong Kong “tomarán las medidas necesarias para fortalecer la administración” de las oenegés extranjeras y los medios de comunicación en el territorio. La legislación no ofrece detalles.

La legislación parece estar dirigida a silenciar las críticas a las políticas del partido en Hong Kong entre los activistas, periodistas y funcionarios públicos fuera de China, dijeron los expertos.

“El amplio alcance extraterritorial de la ley podría muy bien tener un efecto de enfriamiento en las oenegés extranjeras y limitar su capacidad de aliarse con grupos de Hong Kong en asuntos sensibles como derechos humanos o reforma política”, dijo Thomas E. Kellogg, director ejecutivo del Centro de Derecho Asiático de la Universidad de Georgetown.

Kellogg dijo que es probable que en los próximos meses surjan más restricciones a los grupos no gubernamentales que trabajan en temas como los derechos humanos, el Estado de derecho y el desarrollo democrático en Hong Kong.

Es casi seguro que los incisos dirigidos a los extranjeros empeorarán las tensiones entre China y Estados Unidos, cuya relación ya se encuentra en el peor momento de las últimas décadas. El gobierno de Trump ha prometido una serie de castigos en represalia por la legislación de seguridad nacional, entre ellos restricciones de visas y límites a la exportación de tecnología de defensa.

El 30 de junio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, crítico la aprobación de la ley al tuitear: “La draconiana ley de seguridad nacional del PCC pone fin al Hong Kong libre y expone el mayor temor del partido: el libre albedrío y libre pensamiento de su propio pueblo”.

También dijo en un comunicado que: “Estados Unidos no esperará en vano mientras China se traga a Hong Kong en sus fauces autoritarias”.

*Copyright: 2020 The New York Times Company

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