Alertan por nuevas caravanas migrantes en Chiapas

Guatemala, que el 18 de septiembre reabrió sus fronteras terrestres tras cerrarlas desde el 13 de marzo para evitar la propagación del coronavirus, empezó a prepararse ante la eventual reactivación, en época de pandemia y a partir del 1 de octubre, de las caravanas de migrantes irregulares centroamericanos, cubanos, haitianos, africanos y asiáticos de Honduras a México y Estados Unidos.

Un afiche que circuló esta semana en redes sociales invitó a una caminata que saldría a las 04:00 horas (05:00 en el centro de México) del jueves entrante de la Gran Central Metropolitana, complejo de autobuses de la norteña ciudad hondureña de San Pedro Sula y repetiría la rutina de las marchas que se iniciaron en octubre de 2018. 

“Esta situación nos pone en peligro y riesgo debido a que estamos aún en el punto más alto del Covid-19”, advirtió Héctor Alarcón, gobernador del nororiental departamento guatemalteco (estado) de Izabal, limítrofe con el occidente de Honduras y base de un crucial paso migratorio terrestre de Guatemala.

Alarcón y Ferlandy Cáceres, gobernador de Chiquimula, departamento oriental guatemalteco, se reunieron el jueves anterior con Guillermo Díaz, director general del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), para coordinar y reforzar controles ante la nueva caravana. 

“Nos preocupa bastante” la proliferación del contagio, alertó Cáceres, al recordar que Chiquimula tiene tres puestos limítrofes con Honduras.

El IGM informó ayer a EL UNIVERSAL que Díaz, Alarcón y Cáceres crearon mecanismos y medidas para “atender de forma conjunta e integral la posible caravana que podría estar llegando desde Honduras” en octubre.

“Las acciones van enfocadas en priorizar la atención de esta población, respetando los derechos humanos de cada uno de ellos” y con el “compromiso” de trabajar y velar” para que se les cumplan, subrayó.

Las caminatas, engrosadas también por migrantes irregulares de Cuba, Haití, África y Asia y hasta de Venezuela y Ecuador, fueron repudiadas por el presidente de EU, Donald Trump, por su política antiinmigratoria. Los viajeros alegaron que huyeron de sus países por la represión política, la crisis socioeconómica (desempleo y pobreza) y la inseguridad y la violencia.

Honduras, Guatemala y El Salvador, que forman el Triángulo Norte de Centroamérica y son la fuente principal de migración irregular a EU, instaron sin éxito a sus ciudadanos a que eviten unirse a las caravanas y a negarse a migrar por vías irregulares, ante la política de Trump y el peligro para su integridad por el asedio de los traficantes de personas.

Dos años. Sin ser nuevo, el fenómeno de la caravana apareció con fuerza el 13 de octubre de 2018 en la terminal de San Pedro Sula y, como mecanismo de seguridad al viajar en grupo, fue emulada en Guatemala y El Salvador y provocó ese año y en 2019 una aguda crisis migratoria. 

Por la presión de EU para evitar la llegada de migrantes a su límite con México, el gobierno mexicano accedió a mediados de 2019 a reforzar sus fronteras e impedirles el paso.

Ansiosos de entrar a EU, miles de migrantes irregulares latinoamericanos, africanos y asiáticos permanecen en el lado mexicano. 

“La expectativa que se está creando es que (la próxima) será un grupo más grande al que (las autoridades) no podrán detener”, explicó a este diario la hondureña Karla Rivas, coordinadora de la (no estatal) Red Jesuita con Migrantes Centroamérica, de Honduras. 

“En la actual circunstancia, será una caravana distinta, especial”, narró.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *